El Pequeño Saltamontes

Escritos profundos, reales o imaginarios, pero honestos

Combatiendo el estrés

Hoy es uno de esos días en que me siento inquieto, estresado, pero no violento o malcriado. No estoy en modo cascarrabias como dice mi esposa.

No. Ando preocupado.

También inquieto e inseguro sobre mi futuro. Hoy se termina un pequeño contrato que he llevado por ocho meses. Siento como si empujar el carro no sirve de nada. Siento que lo que hago no interesa, no importa, en un completo estado de indiferencia por parte de los que deberían mostrar al menos un poco de curiosidad sobre el desarrollo del proyecto.

En este momento no sé si el contrato será renovado, si aceptarán mi propuesta de aumento de los honorarios. Durante este tiempo, el valor del contrato fue barato, no pedí mucho, y pienso que debo revalorizar el precio de mi trabajo.

Sé que mi cerebro puede jugarme malas pasadas y me digo a mí mismo que debo tener dos grandes aliados: Paciencia y Calma.

Es fatal cuando uno empieza a perder las esperanzas, el ánimo y el optimismo, pero siempre hay una salida y el peor error es bloquear la mente a soluciones, negar la capacidad humana a la adaptación y a la búsqueda de nuevos horizontes.

Revelación de sábado

Tengo varios meses en que los sábados nos levantamos temprano, casi a las 3 de la madrugada para ir al mercado y comprar queso, para el negocio que lleva mi esposa.

Salimos los tres, mi hijo pequeño, mi esposa y yo; ya es una costumbre. Hoy tuvimos el contra-tiempo que el proveedor del queso se le olvidó enviarlo desde la fábrica. Nos preocupamos porque de no poder enviar el queso, íbamos a quedar mal con el cliente, un restaurante que lo utiliza bastante en los platillos.

Mientras esperaba a mi esposa que andaba buscando otro proveedor de queso en el mercado, tuve una especie de revelación. Yo siempre repito: “confío en ti Señor Jesús”.

Miré a través de la ventana del carro a mi hijo, medio dormido, y me dije: cuántas decisiones (buenas y malas), cuántos sacrificios he hecho para verlo crecer, cuántas situaciones vividas para verlo del tamaño que está, tiene siete años, recién ha aprendido a leer de corrido, y está avanzando en la escuela.

Pensé que igualmente, Dios no iba a sacrificar a su Hijo Jesús, en vano. Me puse a pensar: “es imposible que Dios envíe a su Hijo Unigénito para que su muerte en la cruz, siendo ofendido, maltratado y humillado, fuera un acto inútil, sin ningún propósito”.

Así como yo me he sacrificado para que mi hijo tenga un propósito en la vida, que menos Dios el Creador de todo. El sacrificio de Dios al enviar a su Hijo, no puede ser en vano, nunca. Y todo lo prometido se cumplirá al pie de la letra. Y una de las promesas es la Jerusalén Celestial. Apocalipsis 21: 1 dice lo siguiente: “Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva -porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya”.

Posiblemente otro tema de conversación sea el significado del mar en Apocalipsis.

Finalmente, el queso fue enviado a tiempo al cliente.

Las adicciones

Hoy es un día en que amanecí sintiéndome amado y bendecido por Dios. Tengo la certeza que nada perturbará mi paz interior. Por eso confesaré lo que escribo a continuación.

Casi seguro que es la primera vez que lo menciono en la web, o en un blog, pero la mayor parte de mi vida he luchado contra la adicción al licor, al guaro, al etanol, y en fechas más recientes a la cerveza.

El adicto es una persona masoquista, y cualquiera sea la adicción, origina un placer temporal que es valorado por la persona que lo padece, como algo en gran valor que vale la pena los estragos de la resaca.

Así como hay #adicciones para consumir sustancias químicas, sean éstas anfetaminas, cocaína, alcohol etílico, nicotina y demás cosas que ni siquiera me imagino, también hay adicciones sicológicas. Son esas costumbres que se vuelven hábito y un sistema de vida.

El motivo de estas líneas no es proponer soluciones médicas ni esotéricas, tampoco es la de proponer grupos de terapias o mantras. Simplemente advierto que el adicto es una persona masoquista porque está dispuesta a sufrir el dolor de la dependencia a fin de continuar con el logro del placer temporal.

Pero en cuanto al que padece una adicción sicológica, la satisfacción o el placer generado no es un trance agudo, o por decirlo así, una meseta empinada con un bajón de intensidad violento que provoca desórdenes en el organismo. Es una sensación que vive en el cerebro a baja escala, con una intensidad media pero permanente. Modifica la forma en que te comportas y ves el mundo. El factor común con las adicciones químicas, es el egocentrismo. En ambos casos, la lucha es para obtener un placer que es tuyo y no compartido.

Esto es la definición dada por el Diccionario médico (http://bit.ly/adiccionsicologica) respecto a las adicciones sicológicas:

“Patrón de conducta persistente, que se caracteriza por: el deseo o la necesidad de continuar una determinada actividad que se sitúa fuera del control voluntario; una tendencia a incrementar la frecuencia o la cantidad de actividad con el paso del tiempo; la dependencia psicológica de los efectos placenteros de la actividad; y un efecto negativo sobre el individuo y la sociedad. Se han descrito adicciones psicológicas al juego (de apuestas o de azar, videojuegos), al trabajo (workaholics americanos), al sexo (erotismo, pornografía, etc.), a la televisión, a ciertos deportes, etc.”

Hay mucha información en la web sobre las adicciones sin drogas, o sea, adicciones no-químicas. En este enlace http://bit.ly/tipos-adicciones se detallan varios tipos, entre las que se mencionan, están las siguientes:

Adicción al juego Adicción a la comida Adicción a las apuestas y juegos de azar Adicción al móvil Adicción al trabajo (mi comentario: !bendito sea tener trabajo¡)

En todo caso, el síntoma básico es que hay una desmejora en el bienestar del individuo que afecta el entorno familiar y social. Es como una enfermedad.

Pero hay dos adicciones sumamente nocivas que han influido a nivel mundial en el deterioro de pueblos enteros:

Adicción al poder Adicción al dinero

Ambas adicciones van de la mano. El dinero puede obtenerse a montones vía el poder desmedido, o el dinero puede llevar a posiciones de mucho poder político o económico.

Hasta aquí nada nuevo, o tal vez es un aspecto que no se ha valorado lo suficiente desde el punto de vista sicológico. Por ejemplo, Hitler fue un megalómano, con adicción exorbitante por el poder (militar).

En nuestras repúblicas tropicales sobran los ejemplos de presidentes que, o bien ya eran adictos al poder, o el sistema los llevó a desear el poder como fuente de satisfacción egoísta. Sistemas sin respeto por las leyes, que hacen emerger castas sociales adineradas a base del tráfico de influencias, amiguismo o afinidades políticas. Generando un sistema político viciado, corrupto de lo cual se aprovechan los #dictadores adictos al poder omnímodo.

El poder se convierte en un juego y una adicción, y entre más tiempo se mantenga el status quo, mucho mejor. Finalmente, el adicto al poder se revuelca en su vómito, intoxicado por sus propios errores.

LOS LUNES NI LAS GALLINAS PONEN

Me enfrento a los lunes, días terribles en que no encuentro energías y me falta de todo, creatividad y optimismo….

Toc, Toc.

Tocan en la puerta de la oficina y es la señora de servicios generales llevándome un pedazo de pastel y una gaseosa. Es por la celebración de cumpleaños de mi amigo Rajuela. En el momento más difícil de mi batalla contra el sueño de la tarde, aparece ella con la bandejita. Le dí las gracias.

Salí del escollo mental y me propuse escribir.

No sé si existe un medidor energético, una especie de aparato que sea capaz de medir el nivel de carga de tu batería cerebral. Yo pienso que no sirve de nada saber que estás llegando al 0% de carga, lo más que puedes sugerirte es tomar un descanso, dormir o cualquier actividad que te permita divagar y retirar con pinzas tus emociones negativas.

Cada persona tiene su propio método de liberar la energía neuronal que desboque la creatividad, y saber cuáles son esos momentos en que tus manos están trasladando la información del cerebro a la velocidad de la luz.

El proceso creativo o es a patadas o es con ligeros golpes en la espalda.Es broma.

El deseo de crear algo nuevo es una disposición que nace del amor y en este sentido, pienso que el amor es la energía más potente que hay en el universo.

Para crear, debes amar lo que haces y conocer tus potencialidades, es amar apropiarte del mundo con palabras, en imágenes, es cambiar la rutina y producir un diseño nuevo, mejor y más económico.

La falta de amor conduce al vacío existencial, a sentirte como una cáscara de huevo, sin nada por dentro y roto.

Dicho esto, interpretemos lo que pasa los lunes conmigo. Después de un fin de semana en que hago gestiones personales, he pasado más tiempo con mi familia, un rato con mi hermana y mi mamá, mi hijo y mi esposa. Me he quitado el estrés y me he sentido en paz, en un proceso en que también he entregado mi energía emocional.

Habrá un momento en que los lunes no existirán, solamente fines de semana. Esto posiblemente cuando me jubile y no esté sujeto a un horario.

Pienso que tanto si eres un asalariado o un dueño de empresa, estás sujeto a un horario, obviamente que en este último caso, eres más libre de disponer de tu tiempo, pero siempre estás siendo esclavo de una agenda de reuniones o compromisos.

El COVID ha venido a plantearnos el dilema de qué tan importante es la permanencia de nuestra persona en un espacio físico denominado “el trabajo”. En palabras sencillas: ¿es necesario que lo que yo hago lo tenga que hacer en la empresa? También lo puedo hacer desde casa y mi presencia no es fundamental.

Sin embargo, es muy importante un entorno en que estemos rodeados de nuestros compañeros de trabajo, para por lo menos, procrastinar a la hora del cafecito y chismear un poco. Agarramos aire, e ideas, cosa díficil si estamos en nuestras casas rumiando nuestras propias teorías conspirativas.

Si eres operador en una línea de ensamblaje, no hay alternativa más que el cuido extremo de un contagio pero si eres un trabajador del conocimiento, hay espacio de maniobra para trabajar desde casa si así lo prefieres.

De regreso a clases – Sobrevivir es un reto en esta etapa COVID

Hoy 1ro de febrero 2021, mi hijo ha regresado a clases presenciales. Cursa el tercer grado del nivel primario. Al iniciar el día, todos estábamos nerviosos. Ese “todos” significa mamá, papá y Joshua, a quien le dio un ataque de vómito, luego tosió brevemente. No quiso desayunar.

A mí los nervios me dieron de golpe, después, cuando él ya había entrado al aula. A la mamá de Joshua, la ví más serena. Después de casi un año de no llevarlo a clases como era lo normal, nos sentimos raros.

En la entrada del colegio una maestra aplicó alcohol-gel en las manos del niño, y luego su mamá lo llevó al aula. En un principio, la semana pasada, tuvimos dudas sobre lo idóneo de mandarlo a clases por el riesgo de contagio con el #COVID, pero el colegio no dio alternativas y nos vimos en la sin remedio.

Joshua iba con su mascarilla y un spray de alcohol para aplicarse en las manos, le recomendé que no tuviera mucho acercamiento con los niños de su clase, algo que sé es casi imposible, sabiendo que Joshua es muy juguetón y amigable.

Pienso que la normalidad debe regresar a golpes y por necesidad. Este es un país pobre, no hay subsidios de ningún tipo, no podemos darnos el lujo de permanecer encerrados en casa, sin salir a trabajar. Solamente las grandes empresas pueden establecer normas de trabajo en casa. Pero una gran mayoría está en el comercio informal, no se pueden dar el lujo de hacer trabajo desde la computadora por internet. De todas formas, alguien tiene que llevar el producto hasta el domicilio del cliente. Salir a la calle es una necesidad, una obligación para conseguir dinero.

La historia de la humanidad se partió en dos, con la pandemia del COVID. Un antes en que no existía un paradigma de la realidad virtual y la importancia de las comunicaciones desde dos pantallas lejanas. Un modelo de negocio inter-personal, cara a cara.

Un después, en que los modelos de negocios se enfrascan en mejorar los canales de atención al cliente mediante una comunicación más fluida a pesar de la carencia de las expresiones corporales.

A través de una pantalla no se sabe si mi interlocutor está mintiendo, manipulando o siendo honesto. Algo que también muchas veces es difícil de dilucidar mediante la conversación directa. Los canales de ventas mediante chat se incrementaron y esta nueva era aún no la terminamos de digerir.

La jungla digital está ahí, esperándonos a que seamos creativos y podamos enfocarnos en lo que realmente busca el consumidor compulsivo, calidad o simplemente algo novedoso, fuera de lo común. Esta etapa de mi vida, después del #COVID es un reto a la imaginación, las ventas se vuelven más vía enlaces tipo “compra-click”, o mediante plataformas de comercio de productos digitales, como es el caso de gumroad.com o payhip.com. Les confieso que tengo muchas esperanzas que el escribir pueda pagarme lo básico para subsistir y para ello, deseo con mucha fuerza que lo que ustedes leen sea de su agrado, les sea útil y encuentren un canal de motivación o reflexión. Eso espero de corazón.

Estoy encerrado en una bóveda #poema

No sé cuántos días o años llevo aquí Encerrado en una bóveda de concreto, con poco espacio para moverme El aire es seco y tibio, mis huesos están por quebrarse y mi escaso pelo aún es blanquecino, como mis dientes. No me aflige la soledad ni la falta de sonidos ni imágenes, me basta mis recuerdos, lo que dejé atrás y que aún sobrevive en mi memoria

Es una caja de tres metros de largo por un metro, curiosamente, no siento fatiga ni desesperación, puedo decir que no soy claustrofóbico Pero siento en mi interior, si es que lo tengo, un deseo de acariciar la cabeza de mis perras, ver el jadeo de sus fauces esperando la comida, hay algo que me llama la atención, no tengo dolor pero sí un regocijo en mi mente, todo es oscuridad, un espacio infinito, leve, sin movimiento ni espacio, es lo que pienso es la bóveda final, sí, la bóveda final, el espacio que te pertenece y te permite pensar, de pronto, una luz tremenda, blanca, diría, me dice sin hablar: Puedes salir, ve al espacio exterior.

Estoy “afuera”, puedo de cierta manera oler el aire, la tierra húmeda y las flores marchitas: pero eso no me satisface ni me alegra, es un atardecer de invierno, y la gente a lo lejos, me parece llena de temor, sus caras escuálidas, tristes me dicen mucho, hay tristeza, hay seres que se mueven de lejos como sombras, igual que yo.

Me doy cuenta que la muerte tiene olor, así como la vida lo tiene. Hay más olor a muerte que a vida, y eso me sorprende, no me entristece. También soy capaz de sentir los pensamientos, unos son punzantes, otros suaves como súplicas, llenas de lágrimas, las sombras se acercan y me hablan, yo también.

De cierta manera, he crecido como un niño que ya es capaz de caminar, y tengo cierta autoridad, veo de lejos la bóveda donde estuve cierto tiempo. En una esquina de mi dulce bóveda, sobresale un brillo metálico, fosforescente: Recuerdo muy fuertemente, es una estampa de la Virgen de Guadalupe, que mi hijo dejó ahí, en los momentos finales antes de alojarme en mi bóveda.

Mi hijo, ahora es un pensamiento, no punzante ni fuerte, es una brisa fuerte, huele a cerveza. Pienso en él y regreso a su infancia, cuando no podía caminar, pienso en el día que corriendo, tropezó y se golpeó la dentadura. Mi hijo es fuerte, pero débil a la vez, sensible pero aturdido por los problemas.

El futuro lo tengo en la punta de mis dedos, existe alguien superior a mí que me advierte, y me dice: tu hijo pronto estará contigo y te hará compañía, no desesperes. Me alegro porque el cambiar de estado, es ganancia. Pienso en mi hija, que me acompañó en los momentos más duros de mi conversión, ella está tan cerca de mi, que no me percato de su presencia, es que ella está todavía en el espacio inerte. Yo escucho sus gemidos, pero ella no siente mis palabras, así como mi hijo no me escucha, solamente a través de las aves que están alrededor de ellos, ambos, mis hijos, sufren, lo veo en sus rostros, pero son fuertes, mi hijo está en el proceso de conversión, cuando ingrese a la bóveda final, le será fácil asimilar su nuevo estatus.

Mi hija, con problemas crónicos, tendrá larga vida, es fuerte de espíritu y se aferra a Dios aunque le es difícil para ella asimilar la esencia de Dios. Mi esposa, mi linda palomita, pronto estará conmigo, podré estar con ella y llevarla de la mano por los senderos de Dios.

Estoy cerca de la bóveda en que me confinaron, pero he vencido a la muerte, así como Jesús venció la muerte, El Señor Jesús me llamó y atravesó las paredes de esta bóveda, y aquí estoy, escribiendo este poema de las manos de mi hijo, aún vivo.

¿PARA QUÉ HE NACIDO?

Es mejor plantear la pregunta con un “para qué he nacido”, en lugar de un “porqué he nacido”. Dios nos colocó en este universo con un objetivo y nosotros somo los responsables de escribir el para qué. Los porqué son más difíciles de contestar, me parece que deja un amplio margen a la respuesta caprichosa y ambigua.

Hasta este momento de mi vida, he descubierto dos cosas: no debo vivir con miedo ni perturbar el derecho ajeno a ser libre como le dé en gana, siempre y cuando no me perturbe a mí. Esto último, ¿no es vivir una vida de completa indiferencia ? Es sabroso no meterse en los problemas de los demás, pero si esos problemas también me afectan a mí, y al vecino, y al vecino del vecino, ese problema no es un asunto solamente de mi incumbencia, sino algo que puede hacer que arda la aldea.

Vivir con miedo no permite pensar con claridad, ni me deja establecer los límites en mi participación con los grandes problemas de la humanidad. Imaginemos que nadie se atreviera a poner el dedo en la llaga y todos los seres humanos callaran ante el desastre ambiental que provoca la descarga de plástico a los ríos y océanos, que hiciéramos caso omiso de las alertas ante los contagios de #COVID por no portar mascarillas, ni establecer el distanciamiento social.

Otro grave problema global son los diferentes tipos de gobierno, los hay democráticos, dictatoriales, de izquierda, de derecha, de centro democrático, hay gobiernos teocráticos, socialistas, y un muy largo etcétera. Cada gobierno, cada país es un pequeño feudo, y si a esto le agregamos los intereses de las grandes #multinacionales, tipo Google, Amazon, Facebook, Tencent, nos volvemos locos, y por eso el mundo está patas arriba.

Veamos esos problemas que trascienden las fronteras como la crisis ambiental generada por los plásticos, el consumo millonario en drogas (llámense cocaína, anfetaminas, opio, etc.) por parte de millones de adictos y el consecuente comercio que atraviesa las fronteras desde los países productores a los países consumidores. Apenas estoy aprendiendo a pensar en los problemas y no en cómo resolverlos. Todo esto me indica que efectivamente, no he nacido para ser feliz, porque un mundo en este contexto no puede hacer seres humanos felices, sino desdichados y preocupados.

Desde que me despidieron, mi vida ha sido como un barco, moviéndose al vaivén de las olas y buscando un puerto seguro, el que no he podido encontrar todavía. A lo largo de estos meses, sin embargo, he tenido más tiempo para pensar y leer un poco. Disfrutar la compañía de mis seres queridos ha sido un bálsamo y tratar de salir de mis problemas económicos ha sido otro tanto de mi lucha diaria. Puedo decir que el despido fue una bendición, me abrió las puertas a mis pensamientos y mis elucubraciones tan valiosas, ha sido un despertar a lo que tenía dormido en mi cerebro. La rutina era mi peor enemiga, hacer lo mismo cada día, me adormecía y me hacía vivir anestesiado. Abrí mis venas, abrí el cofre de mi cerebro y estoy aprendiendo a pensar, aunque sé muy bien que soy un cavernícola al lado de tantos pensadores y filósofos, el mero hecho de empezar a pensar es ganancia.

La primera etapa después del despido se caracteriza por la preocupación en los temas materiales, económicos, las deudas, el trabajo, el sustento diario. Ahorita estoy en una segunda etapa, iniciando a pensar en asuntos más importantes, a ver que lo que me sucedió, el despido, no es algo tan mortalmente insuperable, sino solamente, un pequeño escollo en la vida. Hay aspectos mucho más relevantes que la parte económica de cómo voy a vivir para pagar el internet, la electricidad, la comida, el colegio de mi hijo, la gasolina del carro y tantas cosas que se me escapan.

Sin embargo, la comparación de mi vida con el barco viene del versículo de la Biblia en que Jesús llama a Pedro para que camine en el lago hasta el barco, pero Pedro tiene miedo. Al nacer todos tenemos asegurado el precioso evento de morir, el descanso eterno, la puerta de acceso al conocimiento de Dios. Esto nos debe motivar a no tener miedo.

Mientras caminemos en este mundo lleno de inmundicia, debemos pensar en que nuestro deber es aportar un granito de arena al cambio. Por ejemplo, yo vivo en Ciudad Caótica, gobernada por un régimen neroniano, draconiano, injusto y malvado. El estado actual-de-cosas no me permite alzar la voz más allá de mi boca, es peligroso, pero eso no implica que no vea la injusticia y la crueldad. A veces, pienso que no sirve de nada manifestarse en las redes sociales, algo inútil y estéril, pero ¿de dónde vendrá el cambio?, también visto de esta manera: ¿cómo podemos iniciar un cambio a escala local y luego hacerlo global?

Los cambios se concretan muy lentamente, pero de forma inexorable. Los imperios aparentemente fuertes, caen absorbidos en sus propios errores y eso es lo que esperamos en el siglo 21. Sin embargo, las soluciones no vendrán de que los imperios caigan, los problemas no están en las manos de los imperios, los problemas son globales y de índole multi-factorial.

Entre las variables que dificultan un ordenamiento en todo el planeta, se tienen las siguientes:

1-Múltiples formas de gobierno 2-Desarrollos económicos dispares en las regiones 3-Economía basada en recursos no-renovables 4-Alta dependencia de los combustibles fósiles 5-Amplios sectores viviendo en pobreza extrema 6-Discriminación étnica y de clase social 7-No respeto por la vida humana mucho menos por la animal

Si algo me ha conmovido en estos meses ha sido la tenacidad con que algunos grupos defienden que el aborto es un derecho, y que el poder elegir la interrupción de un embarazo, digámoslo más crudamente: decidir matar a un bebé no nacido, es la quinta-esencia de todos los derechos.

Así pues, me planteo, he nacido para darle voz a los que no tienen voz ni pueden defenderse, como lo son los niños en el vientre materno. He nacido para promover el cambio de valores y paradigmas en este planeta que se desmorona, no por la vía de la violencia y de la muerte, sino utilizando el megáfono de la verdad, denunciando las mentiras y las manipulaciones de los grupos con intereses económicos globales.

He nacido para pensar y escribir, pero no estupideces como las que se pueden leer en Twitter o Facebook, sino escribiendo pensamientos que construyan y edifiquen.

Las respuestas de Dios

He visto este #video infinidad de veces y siempre me ha parecido fascinante. Tiene un gran trasfondo de sabiduría. Las moscas son los problemas y mientras más luchamos, más se multiplican. Para resolverlos, hay que simplificar nuestra vida, no movernos y actuar por actuar, porque estos problemas se convierten en arena movediza.

La clave está en nuestra mente, y en saber interpretar las respuestas que Dios nos envía de múltiples formas. Escuchar a #Dios es saber interpretar los mensajes que Dios Todopoderoso nos regala en la rutina diaria.

Si nos valemos de nuestra propia fuerza, es probable que solamente multipliquemos los problemas, como las moscas en el video.

Un héroe anónimo

Hoy por la mañana me dirigía a la casa de mi mamá, como es costumbre hacer los fines de semana. Estaba detenido en el semáforo cuando pasó delante del carro un señor humilde, pobre, cargando un bolsón de #botellas plásticas, a decir por la forma que resaltaban.

Lo observé detenidamente, él sintió mi mirada, y lo revisé bien. Sus chinelas eran unas crocs super-gastadas, vestía pantalón corto y camiseta.

Revisé en el carro y tomé dos botellas #PET que estaban tiradas, las agarré y por telepatía, llamé al señor, que ya estaba como a cincuenta metros de distancia.

Les mostré las botellas y en señas me dijo que las tirara. Así lo hice. Tiré el par de botellas las que cayeron en el pavimento. Lentamente el señor puso su pesado bolsón en el piso y se dispuso a recoger el preciado producto.

Ah pensé, cuánto bien hace a la humanidad este señor. En su humildad, está limpiando y ayudando a reciclar, haciendo una labor que pocos hacen voluntariamente. A la vez que se ayuda para sobrevivir.

Me dije: Es un héroe anónimo, en un país “tercermundista”.

El dilema de la libertad

Lo que definimos o llamamos #libertad estuvo desde el principio de la Creación, en el Jardín del Edén, en el mismo centro de la base ética de #Dios.

Nuestro Creador les dijo a los padres de la humanidad: pueden comer de todo árbol que esté a la vista, pero no del que está en el centro del Edén.

Desde el principio nuestro Padre estableció claramente los límites de la libertad. El es el principio y el fin; el que establece la guía para nuestra conducta moral. Pero el Homo Sapiens ha estado en contra de toda definición de libertad: algunos creen que libertad es el derecho a hacer lo que yo quiera sin importar los derechos ajenos, otros creen que la libertad es como un pañuelo que podemos colgarnos al cuello a nuestro gusto y antojo. Libertad para desnudarme, libertad para matar, para no respetar el derecho al otro de construir un mundo de oportunidades para todos.

Los pro-aborto gritan que las mujeres tienen el derecho a tomar la decisión de abortar, y si no, se les está cercenando “su” libertad. Y qué hay del derecho a la vida del que está en el vientre?

La gente que entró en el Capitolio creyó que estaban en todo su derecho de penetrar en el edificio porque para eso es la libertad de expresión. Pero no saben que la libertad no es una licencia para matar o desbaratar lo que se les COLOQUE enfrente.

En cuanto a la libertad de expresión, no es libertad expresar calumnias y difamar al otro, es libertad de expresar la verdad y denunciar lo malo.

Hay algo de bueno y algo de malo en las censuras de Twitter, Facebook o el suspender a Parler de los servidores de Amazon. Nadie sabe los entretelones de estas decisiones, pero algo es cierto, y es válido hasta la consumación del Universo: “la verdad os hará libres”.

Juan 8, 31-42

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres».

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