De regreso a clases – Sobrevivir es un reto en esta etapa COVID

Hoy 1ro de febrero 2021, mi hijo ha regresado a clases presenciales. Cursa el tercer grado del nivel primario. Al iniciar el día, todos estábamos nerviosos. Ese “todos” significa mamá, papá y Joshua, a quien le dio un ataque de vómito, luego tosió brevemente. No quiso desayunar.

A mí los nervios me dieron de golpe, después, cuando él ya había entrado al aula. A la mamá de Joshua, la ví más serena. Después de casi un año de no llevarlo a clases como era lo normal, nos sentimos raros.

En la entrada del colegio una maestra aplicó alcohol-gel en las manos del niño, y luego su mamá lo llevó al aula. En un principio, la semana pasada, tuvimos dudas sobre lo idóneo de mandarlo a clases por el riesgo de contagio con el #COVID, pero el colegio no dio alternativas y nos vimos en la sin remedio.

Joshua iba con su mascarilla y un spray de alcohol para aplicarse en las manos, le recomendé que no tuviera mucho acercamiento con los niños de su clase, algo que sé es casi imposible, sabiendo que Joshua es muy juguetón y amigable.

Pienso que la normalidad debe regresar a golpes y por necesidad. Este es un país pobre, no hay subsidios de ningún tipo, no podemos darnos el lujo de permanecer encerrados en casa, sin salir a trabajar. Solamente las grandes empresas pueden establecer normas de trabajo en casa. Pero una gran mayoría está en el comercio informal, no se pueden dar el lujo de hacer trabajo desde la computadora por internet. De todas formas, alguien tiene que llevar el producto hasta el domicilio del cliente. Salir a la calle es una necesidad, una obligación para conseguir dinero.

La historia de la humanidad se partió en dos, con la pandemia del COVID. Un antes en que no existía un paradigma de la realidad virtual y la importancia de las comunicaciones desde dos pantallas lejanas. Un modelo de negocio inter-personal, cara a cara.

Un después, en que los modelos de negocios se enfrascan en mejorar los canales de atención al cliente mediante una comunicación más fluida a pesar de la carencia de las expresiones corporales.

A través de una pantalla no se sabe si mi interlocutor está mintiendo, manipulando o siendo honesto. Algo que también muchas veces es difícil de dilucidar mediante la conversación directa. Los canales de ventas mediante chat se incrementaron y esta nueva era aún no la terminamos de digerir.

La jungla digital está ahí, esperándonos a que seamos creativos y podamos enfocarnos en lo que realmente busca el consumidor compulsivo, calidad o simplemente algo novedoso, fuera de lo común. Esta etapa de mi vida, después del #COVID es un reto a la imaginación, las ventas se vuelven más vía enlaces tipo “compra-click”, o mediante plataformas de comercio de productos digitales, como es el caso de gumroad.com o payhip.com. Les confieso que tengo muchas esperanzas que el escribir pueda pagarme lo básico para subsistir y para ello, deseo con mucha fuerza que lo que ustedes leen sea de su agrado, les sea útil y encuentren un canal de motivación o reflexión. Eso espero de corazón.