El dilema de la libertad

Lo que definimos o llamamos #libertad estuvo desde el principio de la Creación, en el Jardín del Edén, en el mismo centro de la base ética de #Dios.

Nuestro Creador les dijo a los padres de la humanidad: pueden comer de todo árbol que esté a la vista, pero no del que está en el centro del Edén.

Desde el principio nuestro Padre estableció claramente los límites de la libertad. El es el principio y el fin; el que establece la guía para nuestra conducta moral. Pero el Homo Sapiens ha estado en contra de toda definición de libertad: algunos creen que libertad es el derecho a hacer lo que yo quiera sin importar los derechos ajenos, otros creen que la libertad es como un pañuelo que podemos colgarnos al cuello a nuestro gusto y antojo. Libertad para desnudarme, libertad para matar, para no respetar el derecho al otro de construir un mundo de oportunidades para todos.

Los pro-aborto gritan que las mujeres tienen el derecho a tomar la decisión de abortar, y si no, se les está cercenando “su” libertad. Y qué hay del derecho a la vida del que está en el vientre?

La gente que entró en el Capitolio creyó que estaban en todo su derecho de penetrar en el edificio porque para eso es la libertad de expresión. Pero no saben que la libertad no es una licencia para matar o desbaratar lo que se les COLOQUE enfrente.

En cuanto a la libertad de expresión, no es libertad expresar calumnias y difamar al otro, es libertad de expresar la verdad y denunciar lo malo.

Hay algo de bueno y algo de malo en las censuras de Twitter, Facebook o el suspender a Parler de los servidores de Amazon. Nadie sabe los entretelones de estas decisiones, pero algo es cierto, y es válido hasta la consumación del Universo: “la verdad os hará libres”.

Juan 8, 31-42

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres».