LOS LUNES NI LAS GALLINAS PONEN

Me enfrento a los lunes, días terribles en que no encuentro energías y me falta de todo, creatividad y optimismo….

Toc, Toc.

Tocan en la puerta de la oficina y es la señora de servicios generales llevándome un pedazo de pastel y una gaseosa. Es por la celebración de cumpleaños de mi amigo Rajuela. En el momento más difícil de mi batalla contra el sueño de la tarde, aparece ella con la bandejita. Le dí las gracias.

Salí del escollo mental y me propuse escribir.

No sé si existe un medidor energético, una especie de aparato que sea capaz de medir el nivel de carga de tu batería cerebral. Yo pienso que no sirve de nada saber que estás llegando al 0% de carga, lo más que puedes sugerirte es tomar un descanso, dormir o cualquier actividad que te permita divagar y retirar con pinzas tus emociones negativas.

Cada persona tiene su propio método de liberar la energía neuronal que desboque la creatividad, y saber cuáles son esos momentos en que tus manos están trasladando la información del cerebro a la velocidad de la luz.

El proceso creativo o es a patadas o es con ligeros golpes en la espalda.Es broma.

El deseo de crear algo nuevo es una disposición que nace del amor y en este sentido, pienso que el amor es la energía más potente que hay en el universo.

Para crear, debes amar lo que haces y conocer tus potencialidades, es amar apropiarte del mundo con palabras, en imágenes, es cambiar la rutina y producir un diseño nuevo, mejor y más económico.

La falta de amor conduce al vacío existencial, a sentirte como una cáscara de huevo, sin nada por dentro y roto.

Dicho esto, interpretemos lo que pasa los lunes conmigo. Después de un fin de semana en que hago gestiones personales, he pasado más tiempo con mi familia, un rato con mi hermana y mi mamá, mi hijo y mi esposa. Me he quitado el estrés y me he sentido en paz, en un proceso en que también he entregado mi energía emocional.

Habrá un momento en que los lunes no existirán, solamente fines de semana. Esto posiblemente cuando me jubile y no esté sujeto a un horario.

Pienso que tanto si eres un asalariado o un dueño de empresa, estás sujeto a un horario, obviamente que en este último caso, eres más libre de disponer de tu tiempo, pero siempre estás siendo esclavo de una agenda de reuniones o compromisos.

El COVID ha venido a plantearnos el dilema de qué tan importante es la permanencia de nuestra persona en un espacio físico denominado “el trabajo”. En palabras sencillas: ¿es necesario que lo que yo hago lo tenga que hacer en la empresa? También lo puedo hacer desde casa y mi presencia no es fundamental.

Sin embargo, es muy importante un entorno en que estemos rodeados de nuestros compañeros de trabajo, para por lo menos, procrastinar a la hora del cafecito y chismear un poco. Agarramos aire, e ideas, cosa díficil si estamos en nuestras casas rumiando nuestras propias teorías conspirativas.

Si eres operador en una línea de ensamblaje, no hay alternativa más que el cuido extremo de un contagio pero si eres un trabajador del conocimiento, hay espacio de maniobra para trabajar desde casa si así lo prefieres.